Invariablemente encontramos abogados que buscan un nuevo socio para su firma, imaginando que con eso darán solución a gran parte de los males que los afligen. Caben aquí algunas observaciones...
Tradicionalmente, la abogacía esta basada en la cuestión de sociedad de servicios. Invariablemente encontramos abogados que buscan un nuevo socio para su firma, imaginando que con eso darán solución a gran parte de los males que los afligen: ayuda en la captación de nuevos clientes, facilitar la actuación en nuevos segmentos e incorporar un “know-how”, entre otros tantos motivos que se pueden mencionar.
En un intento de visualizar mejor la realidad, caben aquí algunas observaciones. En Brasil y en el mundo, los abogados necesitan actuar en equipo para atender mejor las expectativas de sus clientes. Así como ocurre con otros profesionales, prestadores de servicios, los abogados acumulan el capital intelectual y de clientes, individualmente. Mas a la hora de prestar el servicio, la calidad del trabajo va a depender muchos de la capacidad del grupo, ya sea por el cúmulo de “expertise” o por el soporte que varias personas juntas pueden ofrecer.
Siendo así, los abogados han notado que el trabajo en equipo promueve mejores resultados al cliente y consecuentemente mayores dividendos. Surge entonces la figura de la “sociedad de abogados” que nada mas es la formalización del nuevo modelo.
A partir de estas simples constataciones, las firmas brasileñas, siguiendo las tendencias de “las firmas” inglesas y americanas, de los “cabinets d'avocats” franceses, de los “studios legales” italianos y de los “estudios jurídicos” argentinos, pasan a desarrollar el perfil de una abogacía empresarial, donde es indispensable manejar las diferencias de opiniones entre socios, debatir o profundizar temas relevantes para su actuación y mantener una unidad de equipo.
En este punto estamos muy cercanos a la realidad de un matrimonio: hay ventajas, desventajas y el discutir la relación pasa a ser entendido como “redefinir los rumbos del negocio” en algunos casos.
Al final, ¿que se espera de un socio? ¿Como alguien se puede preparar para esta función? ¿Como hacen los abogados de la firma para determinar con quien se quieren “casar”?, ¿cual es el perfil del profesional que se quiere adicionar al equipo?, ¿cuales son realmente las expectativas para la entrada de un nuevo integrante a un equipo ya formado?
Lo mismo sucede en los casos en que se abre una nueva firma por nuevos socios. En este caso, además de las preguntas habituales, surgen algunas restricciones y miedos. La división de poder puede afectar una jerarquía ya establecida y con eso provocar conflictos con el grupo. La nueva participación en los resultados financieros y en las ganancias de la organización tendrá que ser justa, al punto de garantizar la correcta premiación por la contribución efectiva de cada uno en el resultado global. La cuestión de la inversión continua en la estructura debe acordarse previamente, pues garantizar el flujo de caja necesario para la adquisición de bienes y equipos que van a asegurar la eficiencia del servicio prestado por la firma.
Después de mucho pensar, se termina llegando a la conclusión de que algunas características son imprescindibles, y que algunas reglas también son inevitables.
Analizando el mercado actual, globalizado y competitivo, imaginamos cuales podrían ser algunas de las características fundamentales:
- Visión general del Derecho, preferentemente asociada con una experiencia mayor en una determinada área de actuación (nicho de mercado);
- Estimar la calidad del trabajo;
- Respeto a las normas internas que regulan la sociedad y la jerarquía;
- Tener una cultura y filosofía de trabajo compatible con el grupo al cual se pretende asociar;
- Potencial para captar nuevos casos o procesos de clientes antiguos;
- Competencia técnica y capacidad para mantener una actualización constante;
- Buena visión del mundo de negocios, conociendo muy bien algún sector económico o un mercado en el cual actuar;
- Participación en entidades de clase o asociaciones;
- Titulación o participación en la vida académica, política o económica
- Facilidad para administrar y motivar a las personas;
- Capacidad para innovar, crear y desarrollar nuevos servicios;
- Capacidad para escuchar y comprender las necesidades del cliente;
- Conocimiento para aprovechar las oportunidades con la competencia;
- Experiencia traducida en práctica y formación.
En resumen, hay una lista enorme de aspectos que pueden y deben ser valorados al momento de analizar la posibilidad de agregar nuevos socios.
Definidos los criterios de entrada, tenemos ahora una nueva tarea: ¿cuales son las reglas que deberán orientar a la sociedad?
El Contrato Social debe contemplar todas esas cuestiones y el Reglamento Interno tendrá que disponer las reglas para su funcionamiento, buscando evitar conflictos innecesarios en momentos cruciales de la vida empresarial, que involucren la admisión de nuevos socios, exclusión, jubilación, muerte, continuidad de la Razón Social independientemente del/los Fundador(es), acuerdos de participación en los resultados cuando no están vinculados a cuotas de Capital, tipos de participación (patrimonial o no), entre otras cuestiones relevantes.
A la par de esas cuestiones, relativas a las sociedades de abogados, surgen aun otros aspectos recurrentes de interconexión de los especialistas del Derecho con otros profesionales, involucrando diferentes áreas del conocimiento humano.
Estamos frente a nuevos desafíos.
¿Como lidiar con la necesidad de actuar de forma multidisciplinaria para atender las exigencias del mercado? El abogado necesita la colaboración de otros profesionales para desempeñar sus funciones en diversos asuntos, aunque haya restricción legal de esos profesionales de no participar en una sociedad de abogados. El Derecho Ambiental trabaja en sociedad con el Ingeniero Agrónomo o Forestal, el Derecho de Quiebra con su nueva Ley de recuperación de empresas exige la presencia del Administrador de Empresas, profesional habilitado para desarrollar proyectos económicos; la Planeación Tributaria y Sucesoria exigen la presencia del Contador, este esta muy ligado al análisis de balances y números en general.
Todavía no se creo una manera formal de actuar cuando son necesarios equipos multidisciplinarios. Promoviéndose asociaciones y sociedades para solucionar caso por caso. Mas el futuro deberá traer nuevas soluciones, una vez que esta tendencia es inevitable.
(*) Anna Luiza Boranga es presidente de Fenalaw – Congreso y Exposición de Administración Legal para Abogados, socia fundadora de ALB Consultoria, coordinadora del curso de Administración Legal para Abogados en GVLaw – EDESP FGV.
annaluiza@albconsultoria.com.br
Last updated -
23 abril 09
Início